El Modelo COM-B para el Cambio Conductual, El Efecto Semmelweis


Hola,

Hoy les contaré acerca de un modelo para generar cambio conductual que conocí hace meses.

Lo quiero compartir porque creo que el cambio conductual es tema obligatorio para los gestores

Queremos reuniones efectivas → Cambio conductual

Queremos trabajadores que atiendan cálidamente → Cambio conductual

Queremos cambiar un hábito personal dañino → Cambio conductual

Y así sucesivamente…

El cambio conductual está en todos lados.

1. El Modelo COM-B

El Modelo COM-B fue creado por una psicóloga e investigadora británica llamada Susan Michie el 2011, para facilitar el cambio conductual.

Es muy usado en salud pública, pero aplica para el ámbito personal y gestión.

Se basa en dos ideas centrales:

1) Existen tres factores involucrados en todo cambio conductual.

2) Podemos facilitar un cambio si hacemos un diagnóstico de estos factores y diseñamos estrategias específicas para intervenirlos.

Modelo COM-B

Los factores son: Capacidad, Oportunidad y Motivación.

1. Capacidad

Son los elementos internos: habilidad física (fuerza, energía, destreza) y psicológica (conocimiento, fortaleza mental) para efectivamente lograr el cambio. Ej.: Si quiero empezar a trotar, debo preocuparme si tengo la condición física y la mentalidad para sobrellevar el entrenamiento.

Según esto, puedo sugerir diversas estrategias: partir con un programa nutricional, entrenamiento funcional básico o estrategias de refuerzo psicológico.

2. Oportunidad

Son los elementos externos

El modelo los divide en componentes sociales (cultura, normas) y físicas (tiempo, ubicación y recursos).

Siguiendo el ejemplo, debemos saber si estamos rodeados de personas que les guste la actividad física (amigos y cercanos que practican deporte) o bien uno que lo desfavorece.

Además, necesitamos saber si contamos con un lugar donde entrenar y el equipamiento disponible.

3. Motivación

Son los procesos cognitivos internos que inspiran y dirigen la conducta.

Tiene dos componentes. Motivación reflexiva (el deseo planificado y consciente) y la motivación automática (impulsos, preferencias o inhibiciones).

Si queremos empezar a correr, la motivación reflexiva puede venir de constatar el cambio positivo en el estado físico. La motivación automática, dependerá del goce que produce la actividad en sí.

El punto clave acá es que para que un cambio sea exitoso y duradero, debemos identificar brechas y barreras en cada uno de los tres factores (y sus componentes) y diseñar estrategias específicas para vencerlas.

Tener la motivación reflexiva (conciencia del beneficio), sin un ambiente que favorezca, hace difícil el cambio.

Tener la capacidad física, sin el tiempo para entrenar, lo hace imposible.

Tener el espacio físico y un grupo de amigos motivados por el ejercicio no sirve si no tengo la mentalidad para realizar los entrenamientos.

Para que el cambio funcione, todos los factores importan.

(puedes profundizar acá)


2. El Efecto Semmelweis

¿Por qué nos cuesta tanto implementar nuevas prácticas de calidad, a pesar de tener evidencia frente a nuestros ojos?

Dos lecciones de una historia de hace casi 200 años.

Ignaz Semmelweis fue un médico húngaro que descubrió en 1847 el beneficio del lavado de mano en los hospitales.

Observó que en dos salas de maternidad del hospital de Viena, las tasas de mortalidad en mujeres pos parto (puérperas) eran significativamente distintas. Una tres veces más baja que la otra.

La sala de baja mortalidad era atendida por parteras. La de alta mortalidad, por estudiantes de medicina.

Observó que los estudiantes de medicina además realizaban autopsias. Y luego de hacerlas no se lavaban las manos antes de examinar a las mujeres.

Sospechó que podía ser la causa.

Inmediatamente instruyó lavado de manos vigoroso con solución antiséptica.

Y la tasa de mortalidad cayó de 18% a 2%

Luego de tan notable hallazgo, intentó hacer lo lógico: Impulsar un cambio entre sus colegas e instaurar lavado de manos universal.

¿Qué pasó?

Nada.

Encontró, en cambio, una resistencia brutal de sus pares.

En ese entonces, la creencia es que las puérperas morían por diversas circunstancias, menos las infecciones transmitidas por el personal de salud. ¿Cómo podría ser posible que las manos de un médico causaran la muerte?

Intentó, por diversos medios, ser escuchado. Golpeó puertas, escribió cartas.

No logró nada.

Al punto que fue tachado de loco y murió en un manicomio.

No hubo cambio, sino hasta años más tarde con el descubrimiento de la teoría germinal de las enfermedades infecciosas de Luis Pasteur. Otra historia.

Lecciones:

1. Los seres humanos tenemos una inclinación natural a rechazar todo conocimiento nuevo y valioso que pueda contradecir alguna creencia. Estamos programados para ello.

Es un tipo de sesgo cognitivo. Algunos lo llaman “Efecto Semmelweis”. Hay que considerarlo al diseñar un cambio.

2. Una buen idea no es suficiente. Hay que saber comunicarla. De lo contrario, podríamos terminar hasta en un manicomio. Cómo el Dr. Semmelweis.

———

- La foto es de una pintura llamada “La Clínica de Gross” pintada por Thomas Eakins en 1875. Muestra los pabellones de la época, justo antes de los cambios en calidad, seguridad y antisepsia.

(más detalles acá)


3. Cita Inspiradora

Acerca del temor a arriesgarse, equivocarse y errar...

El error más grande lo cometes cuando, por temor a equivocarte, te equivocas dejando de arriesgarte en tu camino.

No se equivoca quien ensaya distintos caminos para alcanzar sus metas. Se equivoca el que, por temor a equivocarse, no camina.

No se equivoca quien busca la verdad y no la encuentra, se equivoca el que, por temor a errar, deja de buscarla

Rene Trossero (escritor y psicólogo argentino)

Hasta la próxima semana!

Cristian

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