Aprendizajes de un Caso Dramático, Qué nos Dicen los Indicadores, Practica la Gratitud


Hola,

Acá va una nueva edición de “gestión en simple”, un newsletter con ideas y recomendaciones para reflexionar y gestionar mejor.

Ideas de hoy:

  • Aprendizajes de gestión en torno al caso del Dr. Harold Shipman: Lo que nos enseña una de las mayores tragedias en la historia del servicio de salud británico.
  • Comparación simple de dos de los tipos de indicadores más usados en salud
  • Los beneficios de practicar sistemáticamente la gratitud

Tres Aprendizajes del Caso del Dr. Harold Shipman

El Dr. Harold Shipman fue un médico general que trabajó por más de 25 años en el servicio de salud británico, en la ciudad de Hyde, Manchester.

En Enero del 2000, fue condenado por la muerte de 15 pacientes, la mayoría mujeres mayores, a las que administró dosis letales de diamorfina - un fuerte analgésico relacionado a la heroína, de amplio uso en las fases terminales del cáncer y otras condiciones.

Durante el juicio, se conoció información de que estos no habían sido crímenes aislados, sino que eran parte de una serie de asesinatos que él había cometido durante sus años de ejercicio médico. Se presume que el número real ascendía a cerca de 250 personas.

El caso generó gran conmoción. Es uno de los mayores casos de asesinos en serie de la historia.

El Dr. Shipman se mostraba como un doctor preocupado por sus pacientes y respetado por su comunidad.

¿Cómo pudo haber ocurrido algo tan atroz?

Nunca se supo con certeza por qué lo hizo, pero habían algunas señales:

20 años antes de ser descubierto, Shipman ya había sido condenado falsificando prescripciones de Petidina (un analgésico narcótico). Dijo que eran para él. Se pasó una multa de 600 libras. Se le permitió seguir practicando medicina.

En el periodo en que cometió sus crímenes, dos profesionales reconocieron el uso de diamorfina en condiciones para los que no estaba indicado. No lo reportaron.

Un par de años antes de su última víctima, otro médico de la ciudad levantó alerta. Luego de una investigación policial, se desestimó la acusación. Y los asesinatos siguieron.

Fue descubierto sólo luego de un error muy infantil. Intentó hacer una estafa absurda: simuló un falso testamento de su última víctima, pero escrito por él.

Luego de ser condenado a cadena perpetua, se suicidó en su celda el 2004.

¿Qué podemos aprender de un caso así?

El caso llevó a una serie de profundos cambios en el NHS (Servicio Nacional de Salud) británico, cambios en las regulaciones sanitarias, supervisión y gobernanza.

Acá algunos aprendizajes en base lo ocurrido con el caso y también en mi opinión:

1. Todos los profesionales de la salud deben suscribir altos niveles de regulación y rendición de cuentas.

Puede sonar muy obvio al revisar el tema en un contexto trágico como este. Pero en Chile no estamos muy lejos a una serie de malas prácticas como cirugías en clínicas no autorizadas o falsificaciones de títulos médicos. Han habido muchos avances (sobre todo con la creación de la superintendencia de salud), pero no se puede bajar la guardia. Y acá todos quienes trabajamos en el sistema de salud podemos estar alerta y denunciar.

2. El monitoreo de problemas de salud mental de los profesionales de salud es fundamental.

Los profesionales de salud somos personas con necesidades, luces y sombras (cómo todos). Es fundamental el monitoreo tanto para apoyar y ayudar en caso de situaciones corregibles que puedan ser solucionables; como también para abordar los casos de trastornos de salud mental incompatibles que pongan en riesgo a los pacientes. Este último punto es duro. Pero este caso nos muestra una persona con antecedentes de trastornos severos de salud mental, que seguía practicando la medicina; y que había mostrado señales previas de que algo no andaba bien.

3. Se necesita vigilancia y supervisión de procesos a todo nivel.

Un eslabón fundamental es la gestión adecuada de medicamentos controlados. Acá tienen un rol clave los químicos farmacéuticos, cuya función es vital en seguir procedimientos estrictos para evitar fallas que pueden terminar en delitos (robo de controlados) o tragedias como la del Dr. Shipman. Pero también tienen un rol clave los equipos técnicos y de enfermería, especialmente en los procesos de administración en atención cerrada y urgencias. Y si ampliamos la mirada aún más, todos tenemos responsabilidad en la supervisión.

El caso Shipman es una tragedia de las más grandes proporciones posibles. Pero nos permite reflexionar y aprender cómo podemos crear un sistema de salud más seguro para los pacientes.

Todos estamos invitados a ello.

Referencias:

Plan de acción del Gobierno Británico presentado al parlamento el 2007

Obituario Dr. Shipman


Qué Nos Dicen Los Indicadores

Entender qué nos dicen los indicadores es una competencia clave en gestión.

Habitualmente interactuamos con ellos todos los días. Tenemos que cumplir metas y cerrar “bien” el año. Pero no siempre reflexionamos sobre cómo se relacionan realmente con el funcionamiento de un sistema de salud.

Acá una comparación simple de los 2 de los tipos de indicadores más usados: Indicadores de Proceso e Indicadores de Resultado.

1. Indicadores de Proceso

¿Qué mide?: Mide si se siguieron los procedimientos adecuados, si se realizaron las acciones correctas. En definitiva, mide lo que “un prestador hace” por mejorar el estado de salud de las personas con algún diagnóstico o condición.

Ejemplos: Tiempo promedio de espera en el triage de urgencia, tiempo de estada hospitalaria, porcentaje de diabéticos bajo control, porcentaje de pacientes con exámenes preventivos.

Ventajas:

i. Mayor sensibilidad para detectar diferencias en la calidad del servicio que entrega un prestador.

↳ Por ejemplo, la diferencia en los tiempos de acceso a atención de urgencia entre dos hospitales es un reflejo más directo del estándar de servicio que la mortalidad (que depende mucho de otras condiciones externas del paciente o del ambiente)

ii. Más simples de interpretar.

↳ La interpretación del porcentaje de pacientes con Infarto que reciben Aspirina es directa. No así la mortalidad asociada a infarto al miocardio, que puede tener muchas explicaciones alternativas.

2. Indicadores de Resultado

¿Qué miden?: Evalúan el cambio en la condición de salud de un paciente o una población

Ejemplos: Tasa de mortalidad de pacientes ingresados por infarto, nivel de satisfacción o experiencia de los usuarios, porcentaje de infecciones intrahospitalarias.

Ventajas:

i. Miden “lo más importante” para los pacientes

↳ En definitiva, lo importante para la población es ocurra un cambio en su estado de salud, que mejore la compensación de pacientes diabéticos, que baje la mortalidad por Infarto, que mejore la calidad de vida.

ii. Refleja todo los aspectos involucrados en el proceso, sean estos medibles o no.

↳ Ej. Que un CESFAM tenga un alto número de controles odontológicos no dice nada si los controles son efectivos. La proporción de niños menores de 3 años libres de caries, si lo hace, y además incorpora otras variables como la determinantes sociales, educacionales o la efectividad de las medidas sanitarias implementadas.

Aún cuando en la práctica, estos dos tipos de indicadores se usan de manera complementaria, es fundamental para cualquier gestor el conocer las limitaciones y ventajas de cada tipo de indicador.

Link artículo de referencia


Practica la Gratitud

Una práctica simple, pero que aplicada consistentemente mejora la salud cardiovascular, reduce síntomas depresivos y, en definitiva, nos hace mejores personas (y mejores gestores)…

La Gratitud

Algunos beneficios de practicar la gratitud:

  1. Los individuos que practican consistentemente la gratitud tienen menores síntomas de depresión (metaanálisis de 62 estudios). Un estudio mostró incluso asociación inversa entre gratitud y síntomas depresivos en pacientes con Artritis o Enfermedad Inflamatoria Intestinal.
  2. Mejora la salud cardiovascular (disminuye presión diastólica)
  3. Mejora bienestar emocional

¿Cómo hacerlo? Algunos Tips:

  1. Escribir todos los días 1-3 cosas por las que sientes gratitud
  2. Redireccionar los pensamientos. Ante un momento duro, cambiar el foco a un aspecto positivo de la situación.
  3. Compartir la gratitud. Estimular a tus seres queridos hijos, parejas, etc. a compartir todas las noches algo por lo que dar gracias.

Confieso que al principio todo esto me parecía "esotérico" y lejano. Pero la creciente evidencia me ha persuadido, e integrar la práctica de agradecer con mis hijos todas las noche me entrega paz y una sensación de plenitud.

Referencia

Felices vacaciones para los que están descansando (¡yo estoy en este grupo esta semana!), y éxito para los que están trabajando.

Cristian

La Ciencia de Liderar

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